A las personas que por antecedentes patológicos se contraindiquen, ó bien sencillamente por prejuicios con productos generados en laboratorio, que no desean hacerse tratamientos de medicina estética, éste procedimiento es absolutamente NATURAL, dado que se le reinyecta parte de su propia sangre una vez tratada.
Es un tratamiento muy novedoso.
Consiste en la inyección de su plasma, rico en factores plaquetarios, en la piel de las zonas a tratar, mediante mesoterapia ó infiltraciones. Se consigue mejorar la calidad, hidratación y elasticidad de la piel.
Se recomienda a partir de los 30 años como prevención y a partir de los 40 años como tratamiento reparador para estimular la regeneración de tejidos faciales.
Se realiza un tratamiento de choque de tres sesiones, una por mes. Posteriormente, se precisa una sesión de mantenimiento cada 3 ó 4 meses.
Es compatible con otros tratamientos médicos y quirúrgicos, aumentando el efecto de éstos.
Los factores de crecimiento plaquetar (PRP) son pequeños fragmentos proteicos biológicamente activos, que se encuentran en mayor proporción en las plaquetas, en los macrófagos y en las proteínas plasmáticas de la sangre.
Así, los factores de crecimiento regulan la remodelación de la piel y por tanto juegan un papel de gran importancia en el aspecto de la misma, disminuyendo con la edad su producción y perdiendo actividad.
Es muy sencillo el procedimiento. Se extrae sangre a la persona y se centrifuga. Se separa del tubo de ensayo la fracción correspondiente al concentrado de plaquetas o Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y a éste se le echa una cantidad mínima de cloruro cálcico que provoca la transformación del fibrinógeno en fibrina, inyectándose seguidamente bajo la piel de la zona a tratar.
Es un efecto de bio-regeneración dérmica, estimulando el colágeno y la elastina, generando así más tersura, disminución de las arrugas finas y mayor hidratación de la piel. Algo parecido a lo que conseguimos con el ácido hialurónico.