Test de Intolerancia Alimentaria A-200: Con una sencilla extracción de sangre, podrá conocer qué alimentos pueden ser potencialmente perjudiciales para su salud
La intolerancia alimentaria, se debe a la formación de anticuerpos frente a proteínas de determinados alimentos, pero no del tipo IgE (que desencadenaría un proceso alérgico), sino en una primera etapa del tipo IgA y tras múltiples estímulos a la formación de IgG.
A través de este proceso inmunológico, determinados alimentos, en algunos casos pueden desencadenar trastornos digestivos y en otros, manifestaciones que pueden ser insidiosas y difíciles de relacionar con el alimento, precisamente por ser patologías moderadas y de tipo crónico.
Las condiciones clínicas que se han podido relacionar con intolerancia alimentaria y que tras suprimir el alimento o alimentos, en más de dos tercios de los casos se han producido mejorías evidentes, son las siguientes:
En personas obesas que no responden a los tratamientos habituales de adelgazamiento, se han experimentado pérdidas de peso, al eliminar de la dieta alimentos frente a los que se presenta una sensibilidad alta.
Dolores abdominales, constipación, diarrea, hinchazón, síndrome de colon irritable. Es la patología que más induce a pensar en una intolerancia alimentaria.
Acné, eczema, psoriasis, rashes, urticaria, picor.
Ansiedad, letargia, depresión, fatiga, náuseas, hiperactividad (principalmente en niños).
Dolor de cabeza, migraña, mareo, vértigo.
Asma, rinitis, dificultad respiratoria. En estos casos se puede solapar con un proceso alérgico.
Artritis, fibromialgia, articulaciones inflamadas.